Terapia celular

Se calcula que en el cuerpo humano mueren diariamente millones de células y que son reemplazadas por otras cuantas. Sin embargo, cuando estamos enfermos o envejecemos prematuramente, disminuye la calidad y cantidad de dicha sustitución, y las células que reemplazan las antiguas son imperfectas y esta imperfección se acentúa mayormente en el caso de enfermedad, acción de toxinas, infección, nicotina o alcohol.

Ahora bien en los animales nonatos, sus células están todavía intactas y con una exacta reproducción.

Gracias a la terapia celular, el órgano o tejidos dañados reciben un nuevo molde celular, a partir del cual vuelven a componer el órgano. Las células procedentes de los diferentes órganos actúan sobre el órgano correspondiente en el cuerpo del paciente, es decir, las células del corazón sobre el corazón, las del hígado sobre el hígado, etc.  Prácticamente reponen con células frescas y renovadas a las anteriores, dando como efecto una marcada revitalización o rejuvenecimiento del organismo dañado.